Informante del FBI tiene una vida privilegiada en Cuba Reply

Juan O. Tamayo el Nuevo Herald, jtamayo@elnuevoherald.com

Hace dos años, el informante del FBI en Miami Gilberto Abascal fue el testigo clave de la fiscalía en el juicio del exiliado militante cubano Luis Posada Carriles. En el 2006, él fue el principal informante en el juicio por armas de Santiago Alvarez, partidario de Posada, quien fue hallado culpable.

En la actualidad, Abascal está de regreso en Cuba, donde vive y se construye una casa con una piscina — un raro privilegio en la isla de régimen comunista —, conduciendo costosos carros de alquiler y ofreciendo una recompensa equivalente a dos años del salario promedio a cambio de información sobre quienes robaron en su casa, según varios de sus vecinos.

“El volvió de Miami y está viviendo en la finca de su familia” en el poblado de La Julia, a unas 15 millas al sur de La Habana, dijo un activista por la democracia que vive en el pueblo vecino de Surgidero de Batabanó y conoce personalmente a Abascal.

El regreso de Abascal a Cuba reforzó alegaciones que se han hecho por mucho tiempo, y que fueron desestimadas por la fiscalía federal, de que él servía de informante tanto a la inteligencia cubana como al FBI contra Posada, Alvarez y otros exiliados en Miami.

“Esto valida por inferencia la conclusión de que este era un individuo que tenía una relación de colaboración con la Seguridad del Estado cubana… y esto arroja una sombra de dudas sobre el FBI por haber lidiado con este hombre”, dijo Arturo V. Hernández, abogado defensor de Posada.

Abascal regresó a Cuba de Miami hace más de un año, y se ha mantenido atareado mejorando y ampliando la finca de su familia, dijeron sus vecinos en Batabanó y La Julia, quienes pidieron conservar el anonimato por temor a represalias por parte de agentes de la Seguridad del Estado.

Conocido por el sobrenombre de “El Cano”, este hombre rechoncho de 48 años compró un tractor para la finca de su familia, está construyéndose una casa con piscina en La Julia, y alquila a menudo carros de último modelo en una agencia gubernamental en Batabanó cuyos precios empiezan en $500 a la semana, dijeron los vecinos.

Un cartel colocado frente a su casa de La Julia el fin de semana pasado ofreció una recompensa de 10,000 pesos — alrededor de $400, en una isla donde el sueldo oficial promedio mensual es de 470 pesos — a cambio de información sobre quien entró a robar en su casa. Fotos tomadas por uno de los vecinos mostraron lo que se describió como una cámara de seguridad sobre la puerta del frente.

Un vecino dijo que él era un “conocido agente de Seguridad”, y otro dijo que la finca de su familia está “protegida” por agentes de la Seguridad vestidos de civil que vigilan discretamente a los transeúntes.

Abascal ha dicho a conocidos suyos en Batabanó y La Julia que él no puede regresar a Miami, pero no dio razones, y viaja con frecuencia a México y otros países a comprar ropa que luego vende en la isla, dijeron los vecinos por teléfono a El Nuevo Herald.

No se pudo contactarlo en La Julia para que hiciera declaraciones para esta historia, pero él negó persistentemente ser un agente de inteligencia de Cuba durante los juicios de Posada y Álvarez. “Yo nunca he tenido nada que ver con el gobierno cubano en toda mi vida”, declaró en el 2006.

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